Me encanta mi padre y el padre de mi padre

Eso del 19 de marzo tampoco lo entiendo mucho (digo tampoco por hacer referencia al capítulo 2) pero quiero que conozcáis a mi padre, a mi abuelo y al padre de Rafaela. Así que esta celebration es una excusa cualquiera.

Me gustaría empezar por orden de aparición en este nuestro mundo, por lo que mi abuelo es mi primer protagonista.

Gerardo es un tipo genial; ha vivido tanto y tiene tantas cosas que contar que es una delicia disfrutar del tiempo con él.

Acostumbro a ir a su casa a pasar alguna tarde con Rafa o me escapo de vez en cuando a mediodía y comemos juntos.

Él nació más o menos en 1920 en el sur de Francia. Procedía de una familia adinerada, los Guzmán de Ana, y parece ser que su juventud fue de lo más  díscola. Me parto cuando empieza a hablarme  sin parar de sus andaduras adolescentes y post-adolescentes. El brillo de sus ojos es indescriptible. Y es que además es muy gracioso a la hora de recordar su pasado..

Me repite hasta la saciedad que en aquella época tuvo tres coches y que, día sí y día no, tenía que entrar en casa por la ventana de su vecino para que sus padres no supieran a las horas que llegaba.

Mi padre, su hijo, sin embargo es el polo opuesto.

Os voy a contar que Germán fue siempre una persona recta y extremadamente responsable. Estudió Ingeniería de Caminos y trabajó durante toda su vida en FCC hasta que hace unos 2 años se jubiló con una buena pensión (qué suerte la suya) y unos ahorros para poder vivir bien y tranquilo hasta que ya su cuerpo diga basta.

Tengo la suerte de tener un padre con el que poder sincerarme y compartir intimidad. Creo que haber conseguido eso es un milagro porque somos polos opuestos, pero así es. Pero además es que desde que  no trabaja su sensibilidad va en aumento. Qué curioso.

De hecho, mi padre fue una de las personas que más me animó a dar el paso y ser madre soltera. Me voy a sentir en deuda con él toda la vida porque ha sido la mejor decisión de mi vida.

Falta hablar del padre de Rafaela. Él existe pero no. Me explico. Le pedí a mi mejor amigo su esperma para poder inseminarme y poder ser madre. Me daba más seguridad saber los genes que estaba introduciendo en mi cuerpo.

La verdad es que Rafa todavía es muy peque y mi amigo viene a España una  vez al año porque vive en las colonias francesas donde Gauguin pintó tantos cuadros de mujeres al oleo. Así que todavía no me he planteado qué pasará cuando Rafa me pregunte sobre quién es su papi o si tiene papi.

Yo creo que no tiene papi. De hecho sólo lleva mis apellidos pero invertidos de orden:  García Guzmán.

Mi idea es contarle toda la historia desde el principio de los principios cuando tenga capacidad suficiente para entenderlo.

Así que hoy en día no se tiene que tener padre para existir.

Sólo es necesario querer dar vida para tener un hijo y ser siempre es mejor que no ser.