Marta de Marco es Psicóloga General Sanitaria y Neuropsicóloga Clínica. A diario ve a familias, niños y adultos como pacientes y en su día a día comenzó a darse cuenta que una de las mayores preocupaciones familiares era cómo lidiar con los enfados de los peques. Y tras darle vueltas, pensó ¿por qué no escribir un cuento sobre el tema y llegar a más personas de las que puedo atender en mi consulta? Y así nació Los enfados de Pablo. Hablamos con ella sobre el cuento, su proceso y los consejos que tiene para padres y peques sobre el manejo de la ira.

Cuento Los enfados de Pablo

¿Es difícil escribir un libro para niños?

Pues depende de tu objetivo. El mío era que los padres conocieran mi trabajo y que los niños no se sintieran siempre como los únicos que tienen que aprender.

En mi caso tenía muy claro lo que quería transmitir, así que tenía que buscar las palabras apropiadas, la longitud adecuada y unas ilustraciones que encajaran tanto con mis gustos y preferencias como con la historia. Así que no fue demasiado difícil en mi caso.

¿Es este libro para niños o para niños y padres?

Mi cuento va dirigido a niños y padres para que lo puedan leer juntos. En las presentaciones que he realizado, tanto niños como padres se sienten identificados y era una de mis pretensiones.

¿Crees que los padres y madres tienen problemas para lidiar con lo que sienten sus peques?

Creo que sí. Cuando llevo a cabo mi trabajo en psicoterapia la única manera de ayudar a mi paciente es ver el problema con sus ojos y no con los míos. Si no tengo en cuenta lo que mi paciente está sintiendo o cómo ve él o ella la dificultad, nunca le podré ayudar. Mis emociones, sentimientos, principios, valores y juicios se tienen que quedar en la trastienda, si no, mi trabajo será inútil.

Esto es lo que ocurre cuando te conviertes en madre y padre. Si no vemos las dificultades de nuestros hijos, sus problemas, emociones y sentimientos desde su punto de vista difícilmente podremos ayudarles. Así que lo primero que tenemos que hacer como padres es aprender a gestionar nuestras propias emociones para enseñarles a ellos a gestionar las suyas.

¿Cómo pueden afrontar enfados en los niños cuando a veces sus días han estado llenos de estrés?

Esa es la principal dificultad. Lo más probable es que nuestro hijo no haya hecho algo tan grave como para que nosotros respondamos de una forma tan alterada. Lo primero es darnos cuenta que nuestro estado emocional influirá y mucho en cómo nosotros tratemos el enfado de nuestros hijos. Recomiendo dejar cada cosa en su sitio, es decir, nuestro estrés, malestar, enfados, etc, no relacionados con nuestros hijos debemos dejarlos en la trastienda para poder tratarles y hablarles con el respeto que se merecen y poder aplicar las consecuencias de sus actos con calma y sosiego. Aviso que no es un trabajo fácil, pero es posible y muy efectivo hacerlo, ya que sus enfados serán menos explosivos si los tratamos con tranquilidad.

Algo muy efectivo y emocionalmente correctivo es intentar extrapolar esa situación a un enfado entre nosotros y nuestro jefe y pensar en cómo nos sentiríamos si nuestro jefe nos tratara como nosotros hemos tratado a nuestro hijo.

Marta de Marco

¿Tenemos en el presente un problema social para lidiar con las emociones?

En base a mi experiencia, diría que sí. Se supone que hay muchos libros, talleres, cuentos, etc, sobre gestión emocional, pero no nos está sirviendo de nada. Vivimos en un continuo estrés, intentando llegar a todo, cuadrando horarios, lidiando con problemas escolares y sociales que nos es difícil de gestionar y todo ello es un caldo de cultivo fantástico para que nos cueste tanto prestar atención a nuestros pensamientos y nuestros actos. El mindfulness es una herramienta tremendamente eficaz para poderlo conseguir.

¿Qué ejercicios deben hacer en familia para comunicar mejor lo que sienten?

Primero de todo, aprender a comunicar. Veo a familias que hablan poco entre ellos. La falta de tiempo, o mejor dicho la falta de prioridades en nuestras necesidades y la tecnología están creando infinidad de problemas. Prestar atención plena cuando nuestro hijo nos habla, una escucha activa y un espacio tranquilo para poder llevarlo a cabo es importantísimo para crear esa confianza y así poder conseguir que nuestro hijo nos hable y nos explique todo aquello que necesita.

Ponerle nombre a lo que siente, explicarle que eso es normal y hacerle ver que estamos ahí. Si necesitan un abrazo se lo daremos, si necesitan que estemos ahí sin hacer nada, simplemente sintiendo nuestra compañía o si necesitan estar solos para calmarse y luego venir con nosotros. Todas estas opciones son muy válidas y dependerán de la forma de ser que tenga nuestro hijo.

¿Cómo aplicas tus conocimientos en la escritura de un cuento para niños?

He intentado resumir mis conocimientos en algo muy simple y muy necesario. Los niños se enfadan, evidentemente, como cualquier otra persona. Los enfados son normales, es una emoción básica tremendamente necesaria para la vida. Pero lo que sí tenemos que aprender es a gestionar la intensidad del enfado. Ahí es cuando la gestión emocional de los padres es vital para poder enseñar a sus hijos a ponerla en práctica.