Abrimos consulta con Ana Núñez, nutricionista especializada en nutrición en el embarazo y nutrición infantil, para aprender cómo evitar que te engañen en las noticias sobre nutrición

En este mes del libro nos centramos también en esas lecturas menos ociosas y más de aprendizaje, que también molan. Y es que, hay muchísima información sobre alimentación y nutrición y queremos que entiendas cómo evitar que te engañen cuando lees noticias sobre estos temas.

En primer lugar, cuando encuentres un texto divulgativo sobre alimentación saludable o nutrición tienes que mirar cuál es la fuente, quién lo ha escrito y en qué se ha basado para hacerlo, así que debería incluir una bibliografía con los diferentes estudios que le han servido para escribir el texto. Puede haberlo escrito un nutricionista, un bioquímico o un médico, por ejemplo, pero también un periodista que haya estudiado sobre el tema en cuestión. Esto también podemos trasladarlo a los anuncios, ya que todos los productos que intentan vendernos deben llevar las referencias bibliográficas que respaldan lo que te prometen.

Pero esto no es todo, el hecho de que se referencien estudios científicos no quiere decir que lo que se diga es cierto, ya que puede estar sacado de contexto o no estar bien interpretado. Entonces, ¿cómo sé si esos estudios son fiables?

  • Fíjate en qué año se ha publicado el texto. En nutrición vamos avanzando casi cada día y lo que se descubrió hace 15 años seguramente se haya vuelto a estudiar y se haya actualizado. Por eso hay quien sigue diciendo que las grasas son el enemigo número 1 en la alimentación cuando ya hemos constatado que no es así, que son imprescindibles en una dieta saludable.
  • Muchas veces se extrapolan resultados obtenidos en animales a personas y eso no siempre es correcto, no siempre los resultados obtenidos en los estudios en modelos animales son atribuibles a humanos. Esto puede identificarse fácilmente al leer el resumen del estudio. Y aunque estos estudios son de gran valor, no son definitivos.
  • En ocasiones los resultados de los estudios se sacan de contexto, y se extrapolan sus conclusiones a todo el mundo. Por ejemplo, que un estudio haya dado como resultado que los participantes que bebían agua aumentaban la grasa corporal, no podría ser trasladado a una recomendación a nivel general: “beber agua aumenta la grasa corporal”, ya que habría que tener en cuenta el grupo poblacional que ha sido objeto del estudio, las variables que han condicionado ese estudio y el tipo de estudio que es.

Cómo evitar que te engañen en las noticias sobre nutrición

  • Para bien y para mal los estudios suelen estar financiados por empresas, así que aunque es positivo para que puedan realizarse estos estudios que pueden ser tan costosos, también puede haber conflicto de intereses. Esto quiere decir que quizás haya intereses económicos detrás de los resultados y su divulgación. Por ejemplo, si un artículo sobre la importancia de la leche en la dieta está financiado por una industria láctea, debería leerlo muy bien y ser muy crítico con los resultados porque puede haber un conflicto de intereses detrás.
  • Ten en cuenta que casi nada es 100% cierto en nutrición. Esto quiere decir que no existe certeza en muchos de los temas que se tratan y por eso se siguen estudiando, así que si encuentras expresiones como “parece indicar”, “es probable” o “podría ser”, no desconfíes, no es falta de criterio si no todo lo contrario, ya que debemos ser prudentes con las afirmaciones que lanzamos.

Y todo esto podemos extrapolarlo a cualquier afirmación que escuchamos sobre alimentación y nutrición, ya que de aquí derivan multitud de mitos alimentarios a los que nos enfrentamos cada día y que cuesta tanto desmentir: “el agua con limón en ayunas quema grasa”, “la fruta de postre engorda”, “no debes comer hidratos de carbono a partir de las 18 h”… Lamentablemente estos mitos se siguen perpetuando entre la población y debemos huir de ellos.

Aquello que leas y que le atribuya propiedades curativas o casi mágicas a un alimento o producto, casi seguro que no es cierto, está mal interpretado o contado a medias, así que te invito a que saques tu espíritu crítico cuando leas estas afirmaciones sobre nutrición y alimentación, leas sobre el tema en concreto y saques tus propias conclusiones para evitar que te engañen o te hagan comprar productos que no necesitamos. Y más ahora, que la terrible operación bikini está a punto de comenzar y empezarás a escuchar y leer anuncios sobre productos quemagrasas y dietas milagro.

Una dieta saludable, un buen nivel de actividad y ejercicio físico y un correcto descanso son herramientas mucho más poderosas que esos productos.

Ana Núñez, dietista-nutricionista.