En la semana del libro, te contamos cuáles son los beneficios de la lectura y cómo fomentarla en los niños pequeños

¡Mañana es el Día del Libro!, y como bien habréis comprobado ya, desde Yoyorama nos hemos propuesto traeros temas relacionados con la lectura, para hacer un poco más especial este mes tan enriquecedor para todos los amantes de esta actividad.

La lectura es una de las actividades más importantes que podemos enseñarles o transmitirles a los niños pequeños desde su primera infancia. De hecho, resulta prácticamente una obligación por nuestra parte, dar con el método correcto y saber inculcar a los peques esta maravillosa actividad que tantos beneficios nos proporciona (aunque tampoco habría que quedarse solamente en los meros beneficios, pues la lectura bien empleada, es uno de los pasatiempos más divertidos que existen).

Antes de nada, es necesario hacer una introducción acerca de los grandes beneficios que presenta la lectura, y por qué es importantísimo fomentar el hábito de leer en nuestros hijos.

Así pues, sobra decir que la lectura infantil es un motor que fomenta la imaginación y la creatividad en los niños. A diferencia de los formatos audiovisuales, como las películas, las series de animación, o hasta los videojuegos, la belleza de la lectura reside precisamente en “forzar” o “influir” en la mente de los pequeños; forzar o influir, no en un sentido literal, sino con el objetivo de que no se limiten únicamente a adquirir conceptos ya establecidos. Dicho de otro modo, que sean ellos quienes ideen cómo luce todo lo que están leyendo. Paisajes, personajes, animales, diálogos, escenarios, acciones, vestuario… La clave está en que la imaginación del niño se encargue de CONSTRUIR.

Ante la simplicidad ya comentada del mundo audiovisual, la lectura se coloca como la mejor alternativa para ejercitar la mente de los niños. No hay ni punto de comparación entre visualizar algo que “ya existe”, frente a tener que imaginar por nuestra cuenta cómo es el rostro del protagonista de la historia que estamos leyendo (por ejemplo); es decir, ponerle rostro a algo que, hasta ese momento, no era nada. Todo esto puede resultarte un poco abstracto, yoyoramer, pero dar a los niños esa capacidad para crear algo nuevo desde la nada, y, en consecuencia, erigirles como creadores, es uno de los aspectos de mayor valor y riqueza que se pueden adquirir a través de la lectura. De ahí, una vez más, la absoluta importancia que tiene introducirles en el mundo de las letras y las palabras desde edades tempranas.

Y aun así, esta no es sino una de las muchas ventajas que posee este tipo de actividad. Los pequeños lectores también adquieren una gran cantidad de vocabulario… ¡de manera automática! Así como reglas de gramática, sintaxis, ortografía, semántica, conjugación, etc. Y todo eso, por supuesto, si ignoramos el contenido en valores morales, éticos y sociales que también aprenden gracias a los libros, pero si nos pusiéramos a hablar de este tema podríamos estar años debatiendo sobre ello…

Además, otra de las grandes curiosidades que esconde este hábito, es que si acostumbramos a nuestros hijos a leer de vez en cuando en un idioma extranjero, son capaces de aprender prácticamente al instante, los modismos cotidianos y tecnicismos de los países en cuestión. Esto está relacionado con la facilidad que tenemos todas las personas de aprender idiomas desde muy pequeños, pues es la etapa de nuestro crecimiento en la que el cerebro evoluciona más. El ser humano nace con más neuronas de las que necesita para comenzar a desarrollarse, y ese exceso es precisamente la estrategia que utiliza nuestro organismo para asegurarse de que tendremos neuronas suficientes como para desarrollarnos de manera normal en el futuro. ¡Casi nada! Esa es la razón por la que se enseña tanto inglés durante las primeras etapas de nuestra educación, yoyoramer.

Volviendo a la lectura, el hecho de que incorporen nuevas palabras a su glosario de términos, desemboca en una amplia mejora en su capacidad de expresarse. Un vocabulario más rico en contenido, es la llave que abre las puertas de la comunicación, permitiendo a los niños encontrar la palabra ideal para aquello que quieran decir.

Del mismo modo, los niños que leen también mejoran su comprensión lectora, algo tremendamente útil y beneficioso a largo plazo en términos educativos. Ya sea en el colegio o en la universidad, cada vez es más común encontrarnos con casos de déficit de atención, tanto en niños y adolescentes, como en adultos. Y si bien este déficit es demasiado complejo como para ponernos a analizar ahora las causas científicas que lo provocan, a veces la dificultad para mantener la atención y la hiperactividad, pueden combatirse si se aplican a tiempo ciertos hábitos que fomenten la lectura.

Y es que yoyoramer, es muy importante que tengas claro que leer es una buena manera de que los niños aprendan a enfocarse y concentrarse, sobre todo de cara a empezar su periodo escolar. Cuanto más lee una persona, más aumenta su velocidad de lectura y su capacidad para comprender el texto que está leyendo. Puede parecer evidente a simple vista, pero la falta de atención (sobre todo en su vertiente crónica anteriormente comentada) puede provocar graves problemas en los niños a la hora de asimilar conceptos básicos y relevantes.

Así pues, y como la responsabilidad de crear el hábito lector de los peques depende, en su mayor parte, de los papás, toca ponerse manos a la obra. Sé que en muchos casos es difícil, sobre todo actualmente, donde el tiempo escasea más que nunca, pero es necesario hacer un esfuerzo y dedicar parte de nuestro día a día, en acompañar a nuestros hijos en ese maravilloso viaje conocido como lectura.

Por ello, desde Yoyorama os proponemos los 10 mejores consejos para fomentar e inculcar la lectura en los más pequeños de la casa, con el objetivo de que sean capaces de valorar su importancia para el aprendizaje, pero también que la vean como un divertimento más en sus vidas. ¿O es que acaso hay algo más entretenido que leer?

Los 10 mejores consejos para fomentar e inculcar la lectura en los más pequeños de la casa

1. Saber qué libros son los más adecuados

Es MUY importante que seamos conscientes de las aptitudes lectoras que tienen nuestros hijos, pues varían en función de cada edad, por no mencionar que cada niño es un mundo de por sí. Los padres, como el primer profesor real con el que se van a encontrar, tenéis que asumir la responsabilidad de la situación, y saber elegir correctamente aquellos libros más adecuados para él/ella. Además, no tengáis ningún miedo a la hora de pedir ayuda y recomendaciones tanto a bibliotecas o librerías, como a educadores cualificados.

Nadie nace sabiéndolo todo.

2. Leer diariamente

Parte de la clave para fomentar el correcto hábito de lectura en los niños, es encontrar el mejor momento del día para leerles un cuento, siendo algo que después es recomendable mantener todos los días, y hacerlo rutina. Aun así, somos conscientes de que es más complicado de lo que parece a simple vista, el poder encontrar esos huecos en nuestro día a día, pues tal y como mencionamos en párrafos anteriores, el tiempo escasea más que nunca.

Pero más allá de eso, si conseguimos automatizar el proceso, las ventajas que obtendremos son increíbles. Los recién nacidos son capaces de responder a una voz suave leyendo en voz alta, creando un conexión “lectura – respuesta” que termina inculcándoles esta rutina. Además, los niños son una completa esponja mental que almacenan y copian todo lo que ven a su alrededor (el desarrollo cerebral comentado más arriba), por lo que si ven que haces esfuerzos por dedicar diariamente varios minutos a la lectura, terminarán acostumbrándose automáticamente a ese hábito.

3. Afrontar la lectura como si de un juego se tratase

Desde el momento en el que consigas que tus pequeños vean la lectura como un juego más al que recurrir o echar mano, habrás triunfado. Una de las alternativas a las que más se suele recurrir para conseguir esto, es desarrollar una sucesión de actividades que giren alrededor del libro, de su historia, para que sean capaces de apreciar la parte más divertida que esconden sus páginas. Como si de una yincana se tratase.

El hecho de que tus hijos consideren que leer es un juego, es una de las mayores alegrías que deberías llevarte. Automatizar algo tan beneficioso para sus mentes les hará recurrir a ello con mucha frecuencia, creando hábitos y tendencias que mantendrán a lo largo de los años.

Otro pequeño truco para lograr esto, es saber “dramatizar” las lecturas cuando estés leyéndole un cuento antes de dormir. Esto resulta muy beneficioso para crear impacto en la mente del niño, que asimilará los conceptos con mucha más profundidad, y el cerebro los interiorizará durante todo la noche. Dramatiza los cuentos de cama, recuerda yoyoramer.

4. ¡Ten siempre muchos libros a mano!

Es importantísimo disponer de muchos libros físicamente a mano para cuando llegue el momento de la lectura. Los niños han de saber que, en cuanto les apetezca o se les mande leer, siempre van a tener alternativas y opciones literarias al alcance de su mano, de lo contrario habrá que esperar, y se les meterá en la cabeza cierta sensación de inestabilidad y “pereza” (“Bueno, ya leeré mañana”).

A veces esperar en exceso es malo, como en este caso. Por eso os recomendamos hacer un listado de aquellos libros que queráis que lean vuestros peques, para que según se vaya acercando la fecha de lectura que vosotros hayáis pactado, se encuentren ya en la estantería del niño. Otra opción, por supuesto, es reservarlos en la biblioteca de la zona, pero siempre con un par de días de antelación para que no haya sorpresas de última hora.

5. No le digas no a la lectura digital

Como un buen libro no habrá nunca nada, lo sabemos yoyoramer. La lectura en físico es parte del legado de la historia de la humanidad, y por mucho que pasen los años, jamás desaparecerá la magia de perderse entre las páginas de cualquier novela.

No obstante, el mundo está cambiando, y nosotros cambiamos con él. La lectura y el mundo digital están cada día más y más ligados, algo motivado por la llegada de las tan revolucionarias tablets, sumado a la evolución constante de los teléfonos móviles. Esto propició el surgimiento de los denominados “libros interactivos”, en los que el niño es capaz de construir su propia historia.

Pertenecemos a una generación completamente distinta que la de nuestros hijos, y si bien es nuestro deber preservar aquello que les hace más bien que mal (sobre todo en lo tradicional), también debemos abrirnos y comprender que hay muchas cosas hoy en día que desconocemos. Los niños en la actualidad están creciendo en un ambiente totalmente nuevo, con vistas hacia lo desconocido, y los padres, sin perder nunca su sentido protector, deben ser partícipes de dicho cambio. La tinta electrónica y el papel tradicional, son capaces de convivir perfectamente en el mundo de la lectura.

6. La lectura es un hábito, no una obligación

Este apartado es complicado. Lógicamente tenemos que poner de nuestra parte si queremos que nuestros hijos comprendan la importancia y el valor de la lectura, pero la imposición NUNCA es una opción. ¿De qué sirve tanto esfuerzo si al final todo queda reducido a forzar a tu hijo a hacer algo que no le interesa?

La clave está en acompañar e introducirles, de forma sutil, en este maravilloso mundo, pero que sean ellos los verdaderos encargados de dar el paso definitivo que les motive interiormente a seguir leyendo cuando vayan creciendo y haciéndose mayores.

Por eso, debes asegurarte de que tu hijo no se tome la lectura como si fueran sus deberes del colegio. La lectura no es un trabajo, ni una obligación. La lectura es un hábito. Centra todas tus fuerzas en enseñarles a tus hijos que leer, en realidad, es una de las cosas más divertidas y entretenidas que pueden hacer durante su tiempo libre (sin olvidar por supuesto su factor enriquecedor). Pero no será sencillo. Para lograrlo, tendrás que desarrollar y confeccionar un espacio de lectura muy específico que transmita sensación de diversión y curiosidad. Un momento que al niño le parezca, en definitiva, especial.

7. Predica con el ejemplo

No existe mejor herramienta para promover la lectura en los más pequeños, que el ejemplo. Lo niños siempre buscan ejemplos y figuras paternas en las que fijarse, por eso los papás son sus principales modelos a seguir.

El interés por la lectura, además de ser inculcado desde bien pequeños, es algo que debe involucrar a todos los miembros de la familia, con el objetivo de que sea entendida como una forma de ocio dirigida a todas las edades, y que pase a formar parte del día a día del núcleo familiar (tal y como señalamos con anterioridad).

Por tanto, si tus hijos te ven leer, probablemente se sentirán mucho más interesados por lo que estás haciendo, que si nunca te ven con un buen libro a mano. Toca dar ejemplo.

8. Llevarles a lugares que les pongan en contacto con los libros

A veces, sacar a los niños de su zona de confort puede suponer un elemento diferencial vital a la hora de enseñarles determinados conceptos. En el caso de la lectura, y para que no siempre se acostumbren a tenerlo todo hecho y preparado desde casa, es bastante recomendable llevarles a bibliotecas y librerías (también cuentan las plataformas online) que les pongan en contacto con los libros, demostrándoles que el mundo está repleto de ellos.

Además, instruirles y enseñarles a que pueden usar estos recintos para curiosear los libros y llevárselos a casa, les puede servir para ganar soltura y acostumbrarles, aún más, a que hagan de la lectura un hábito saludable.

9. Hacer de la lectura un tema recurrente

De la misma manera que es común preguntar a nuestros hijos qué tal les ha ido en el cole, cuál es su película favorita, o qué les apetece hacer en el fin de semana, te recomendamos que uses la lectura como tema recurrente también.

Comenta con tus hijos qué les ha parecido el último libro que habéis leído juntos, o el cuento que le contaste la noche anterior antes de irse a dormir. Es un buen ejercicio que, ya no solo es que aumente su gusto por la lectura, sino que también sirve para normalizar en sí el acto de leer.

10. Intercambiar libros con otros niños

Por último, nos gustaría terminar esta recomendación con una propuesta simple, pero completamente efectiva.

A veces, la solución a todos nuestros problemas está delante de nuestros ojos, solo que no podemos verla. Una de las grandes maneras que existen para fomentar la lectura en los niños pequeños, es convertirla en un “evento social”, por así decirlo.

Desde el momento en el que los niños ven en los libros una posibilidad de socializar, comunicarse con sus compañeros, y hasta de hacer nuevos amigos, el hábito acaba surgiendo solo. Entrar en el juego del intercambio de libros con otros niños de su edad, es muy beneficioso para los peques. Es una oportunidad diferente para acercarse a nuevas lecturas (así como para recomendárselas también a los demás), y relacionarse de paso con otras personas a través de la lectura.

Creatividad, amistad, memoria, imaginación, confianza… Le lectura y la infancia han de ir siempre de la mano, así que ya sabes yoyoramer, piérdele el miedo (o la pereza) a un buen libro, y haz que la vida de tus hijos cambie para siempre gracias a este maravilloso viaje de autodescubrimiento personal que es leer. ¡Los peques pueden viajar sumergiéndose en los libros!